Ambulancia y ropa interior en papel kraft.

¡Hola!
Hoy os quiero enseñar un encargo que me hizo una amiga, es amiga y buena cliente, pues ya me ha encargado muchas cositas en diferentes ocasiones. El encargo fue en abril pero, como llevo tanto atraso, os lo enseño hoy.
En esta ocasión quería  hacer un detalle a una pareja que se casaba.  Me encargó, como en otras ocasiones, unas bolsas para la ropa interior.
Ya sabéis que las confecciono en lino blanco y coso unas aplicaciones de ropa interior para ella y para él. 
Mi amiga me pidió estos dos modelos que ya había confeccionado otras veces por que le gusta mucho el resultado. Yo también creo que son unas bolsitas muy prácticas para cuando vas de viaje.
También me comentó que al chico le gustan mucho las ambulancias y que las colecciona y enseguida pensé que seguro que no tendría un estuche como el que hizo Mavi, mi colega bloguera, y nos enseñaba en esta entrada así que me sirvió de inspiración, vamos, inspiración completa, porque lo hice casi, casi ,igualito.
Es ideal para llevar, por ejemplo, los medicamentos cuando estás viajando.
Lo confeccioné con tela de algodón gris clarito y un forro de cuadros vichy en gris y blanco.
Apliqué una ambulancia con una gran cruz roja  a máquina  y la cremallera y pespuntes en rojo para que destacasen e hicieran  juego con la cruz de la ambulancia.  Las ruedas son dos botones y no podía faltar la carretera pespunteada en negro.
Un estuche súper chulo, ¿No? Vamos a mi por lo menos me lo parece, aunque digan que está mal reconocerlo. En cuanto tenga un rato libre me hago uno para mí.
Y ya para acabar, no podía faltar el envoltorio. Un paquetito sencillo: Papel kraft, cuerda de algodón y una cinta de cuadritos y forma de corazones. Un poco de washi tape, mi tarjeta y como detalle final una pinza de madera con una pajarito. Lo dicho, sencillo.
Lo que más me gustaría es poder ver la cara que ponen cuando reciben el paquete… Pero eso es imposible…jajajaja. Me conformo con saber que les ha gustado y eso ya me consta.
Y de momento esto es todo por hoy.

¡Nos vemos pronto!

 


Bolsas para la lencería.

¡Hola!
Hoy va de recuerdos repetidos… ¿Mande…?  Pues eso… de cosas que he confeccionado y que vuelvo a confeccionar por encargos que me han hecho.
Trabajos con los que disfruto, porque aunque no sean del mundo “muñequil” en el que estoy inmersa, me relajan y con los que me recreo durante su confección y que, además,  me alegran la vista cuando los veo acabados.
Uno de estos trabajos son las bolsas para poner la ropa interior, ¿Recordáis? Os enseñaba, hace ya un tiempo, una que hice para la novia de mi hijo, y de paso os dejé el tutorial que hice mientras confeccionaba dos modelos nuevos.
Pues bien, desde entonces hasta hoy, he hecho unas cuantas bolsas más. Bueno… tampoco os penséis que he hecho para un regimiento, no, concretamente he confeccionado, en total, diez,  qué bueno, pues no está tan mal, ¿No?
Sólo he fotografiado las cuatro que me encargó mi amiga Núria, que además es una buena clienta. Las otras dos eran iguales a las primeras que hice y la verdad, no creí que fuera necesario sacar más fotos.
Disfruto confeccionando  estas bolsas porque es un trabajo distraído. Recortas las piezas y las coses uniéndolas como si de un puzzle se tratara. Combinas colores, puntillas, lazos… Y, como os he dicho antes, el resultado es tan vistoso que me alegra la vista y me hace sentir bien. 
A Núria le gustó el modelo para chico de los boxes en cuadros negros y blancos. De este modelo me encargó dos iguales para dos chicos, aunque tienen diferencias…. ¿Las habéis notado?
Para las chicas, también dos, escogió el modelo de florecitas con las braguitas corte bikini. Una de la bolsa la quería igual que la primera que había hecho, pero la otra, que era para una adolescente, me pidió que no llevara tanta puntilla, y si podía que ser en colores negro o gris, así que mi opción fue la que podéis ver en las fotos.

 

Quedaron bastante bien, ¿No?
Me encantan los detalles… Las cintas para cerrar las bolsas y…

Los botones que cuelgan en los extremos de la cola de ratón…

Ah!!!! Están confeccionadas en lino y las aplicaciones en telas de algodón.
Me gusta guardar la lencería y ropa interior en lino, es transpirable y suave. Un tejido idóneo para poner nuestra ropa más delicada.
¡Nos vemos pronto!

Bolsa para lenceria


¡Hola!
¿Cómo va el año? Parece que fue ayer cuando lo empezábamos y ya estamos en primavera. Y, antes de que nos demos cuenta, el verano nos invadirá con sus días largos y calurosos.

Mientras no llega ese momento, ¿Qué tal si os enseño lo que hice a la “xicota” -como decimos por mi tierra- de mi hijo?
Marina estaba haciendo las maletas para ir a estudiar a Cardiff, y pensé que una bolsa para poner la lencería quizás le iría bien. Así que puse manos a la obra y en un ratito la tenía hecha. ¿Os gusta?

 Voy a explicar cómo la hice, aunque creo que todas ya sabéis confeccionar una bolsa cómo ésta. Para poder explicároslo hice un par de bolsas más, ya que cuando cosí la de Marina no pensé en hacer fotos del proceso de confección. ¡Así que ahora tengo un par de bolsas más para mi… o para hacer un regalito!
  Materiales:
– Un rectángulo de tela, yo he usado lino. Es mejor que sea de fibras naturales si vais a usar la bolsa para guardar ropa.
– Retales de telas coordinadas.
– Fliselina, de las que pegan por las dos caras.
– Para decorar: Puntillas, flores de tela, un par de botones, cinta de raso y de zigzag,  cordoncillo tipo cola de ratón…

Primero corté el rectángulo de la tela de lino. La medida dependerá del tamaño y uso que se le quiera dar a la bolsa.
Después preparé el patrón del sujetador y la braguita para hacer la aplicación. Para ello busqué en internet un dibujo. En la red encontraréis un montón. Una vez escogí uno, lo pasé a una hoja de Word y lo amplié al tamaño que necesitaba. Lo imprimí. Ya tenía a punto el patrón.

Para realizar la aplicación de la ropa interior, calqué del patrón las piezas en las telas, las recorté e hice lo mismo en Fliselina. Planché la Fliselina sobre las piezas recortadas y, después, como si de un puzle se tratara, lo monté en la tela de lino que tenía preparada para la bolsa. Con cuidado volví a planchar para que quedara bien adherido. Cosí a máquina, con puntada de zigzag muy estrechita y corta, todo alrededor de las piezas. Para decorar añadí la puntilla, la cinta zigzag y las florecitas, tal y cómo veis en las fotos. 

Acabadas las aplicaciones, doblé la bolsa con las caras del derecho mirándose  y cosí los laterales, dejando las costuras rematadas con un zigzag. Marqué el dobladillo superior con la plancha, dejando más o menos 5 cm. Y giré la bolsa.

Corté dos trozos de cinta de algodón de unos 4 – 5 cm. más corta que el ancho de la bolsa, y los coloqué centrados coincidiendo con el dobladillo superior, de manera que cosí la cinta al mismo tiempo que el dobladillo. Hice la segunda costura en la parte superior de la cinta y pasé la cola de ratón. En los extremos del cordoncillo, puse unos botones para decorar y…
¡Lista! Ya tenemos la bolsa acabada y sin complicaciones, ¿no?
¡Nos vemos pronto!