Palet + Pintura = Abeto.

¡Hola!
Sí, lo sé,  ya no toca, pero es que estoy poniendo orden a las fotos y, de paso, haciendo carpetas con las cosas que tengo pendientes de publicar y me he dado cuenta de que llevo muuucho retraso.
Por ejemplo, hoy os voy a enseñar el árbol de navidad que he puesto este año en el jardín…. Y me diréis: Pero… ¡¡¡¡Si ya no toca!!!! Síiii, lo sé, pero me es igual.
 Yo os lo enseño porque creo que os puede gustar y alguna quizás se guardará la imagen en Pinterest para tener una idea de cara a la próxima navidad, y porque lo he hecho yo y me apetece que lo veaís.
El árbol tiene, evidentemente, forma de abeto y está realizado con la madera de un palet.
Para ser sincera, lo construyó mi marido ayudado por su hijo.
Primero desmontaron el palet. Cortaron un primer trozo con la medida de la pieza superior y para las siguientes aumentaron la longitud escalonadamente de manera que a montarlas sobre un eje formaran la silueta de un abeto.
Para el eje utilizaron un listón al que le dejaron el extremo inferior más largo para poderlo clavar en la tierra.
Mi trabajo consistió en pintarlo y decóralo.
Lo pinté con pinturas Chalk Paint, usando un color diferente para cada tablero, usadas directamente sobre la madera bruta, sin lijar ni pulir.
Una vez se hubo secado, le pasé la lijadora para desgastar la pintura para darle un aspecto desgastado.
Dado que el abeto lo iba a colocar en el exterior, le di una pequeña capa de cera, de este modo la pintura quedó mejor adherida.
Para decorarlo usé unas pequeñas figuras de madera con forma de estrella y abetos que hacia varios años había comprado y que casualmente concordaban los colores con los que yo había usado.

El abeto lo coroné con una estrella que recortamos en un retal de DM que teníamos por casa, pintada de color amarillo intenso.
También le puse luces pequeñitas blancas que al anochecer encendía y de este modo disfrutaba del abeto de día y de noche.
Fácil, rápido y resultón. ¿Os gusta?
Y eso es todo.
¡Nos vemos pronto!  

¡¡¡Se acabaron las fiestas!!!

 
¡Hola!
¡Por fin se han acabado las fiestas!
Mira que me gustan, pero al final siempre me pasa lo mismo, me agobio ¡y mucho! ¿Por qué? Pues porque quiero tener la casa impecable, recogida, limpia, decorada para la ocasión, que no falte ni un sólo detalle… Y, ¿qué es lo que pasa? Pues que no está tan impecable, ni tan limpia… Eso sí, decorada para la ocasión, sí que lo está, y para muestra… Aquí os dejo unas fotos.
Ya sé que no pasa nada, que la gente que viene por casa son la familia y los amigos, y que no se van a poner a criticar ni a hablar mal de mi si no está como los chorros del oro. Ya sé que mi casa no va a salir en ninguna revista, pero… ¡Soy así!
De todos formas, estos agobios me pasan siempre, pero en estas fechas se multiplican por mil…¡Qué digo! ¡Por diez mil!… Y se suma el querer confeccionar cosas para poder regalar a la familia, y los pedidos, y que viene la familia a casa, y que nos juntamos un regimiento a dormir, y que si sábanas, que si edredones, mantas por aquí, toallas por allá, manteles y muuuchas servilletas… Unos que llegan, otros se van… Los perros dando vueltas sin saber qué pasa… Risas, abrazos, besos… Bienvenidas y despedidas…
Y, ¿Qué pasa? Pues que no llego a todo, y que hay quien se ha quedado sin regalo el día de Reyes, aunque, les llegue unos días más tarde….
¡No tengo vergüenza! Y encima os lo explico.
Pero todo vuelve a encauzarse. Todo vuelve a la normalidad.
El día a día me arrulla para seguir con mi vida, la de siempre: la de subir la persiana por la mañana y encontrar un nuevo día en el que descubrir y aprender algo nuevo. Un nuevo día de no parar de hacer cosas para llegar a la noche cansada y, ¿por qué no? Feliz y agradecida por poder haber hecho algo que me gusta y me llena.
¡Nos vemos pronto!

Angelitos, muchos angelitos, porque empieza la Navidad.

¡Hola!
¿Nos os parece que cuando estamos ya en estas fechas empieza de verdad la Navidad? 
¡A mí sí! Supongo que es porque, hasta ahora, nos habíamos empezado a empapar de cositas navideñas: tiendas decoradas, otras que venden productos para la ocasión, calles iluminadas, un montón de anuncios en la tele que nos succionan el cerebro para que consumamos muchos productos de todo tipo… Pero es este fin de semana, el de la Constitución y la Purísima, cuando visto mi casa de fiesta. 

Decorar la casa para estas fiestas, me gusta, me entusiasma, me ilusiona. 
Así que ya he bajado del armario las cajas con cosillas navideñas y empezaré a revisarlas por si me falta algo. Siempre se ha de renovar alguna. Pero pocas, porque, aunque dicen que ya estamos saliendo de la crisis, en mi casa todavía no se nota.¡¡¡Así que no nos toca otra que poner mucha imaginación y poco dinero!!!

Aunque siempre me gusta comprar algún objeto, es cierto que consumo mis recursos imaginativos y, con mis manitas, hago algún adorno. Este año no tiene que ser diferente. Por ello ya llevo unos cuantos días estrujándome la cabeza para ver qué es lo que hago esta vez.
 Algunos adornos son temporales, duran justo los días de las fiestas; pero hay otros que están realizados con pasta de moldear o con otros productos que son duraderos y delicados, y éstos son los que guardo con cariño año tras año, intentando que no se rompan.
Hoy os enseño unos angelitos de arcilla pintada que hice hace muuuchos años. 

Están un poquillo viejitos, pero desde que los hice no han fallado ni una sola Navidad en casa. Cuando los creé, no había tantos recursos para hacer manualidades como hoy en día. Seguro que si los volviera a hacer, entre la variedad de materiales que se pueden encontrar y la infinidad de tutoriales que hay en internet, saldrían un poco mejor, jajaja… ¡Pero siguen siendo mis angelitos!

También os quiero mostrar estos otros, son mini angelitos, los realicé con pasta. También tienen unos cuantos años.
Utilicé macarrones rallados, fideos de agujero y farfalle. Para las cabezas compré unas bolitas de papel maché. Armada de paciencia, primero encolé las piezas y, después, pincel en mano, les di color, les pinté carita… Y aquí están… Simpáticos, ¿no? Ya veis, ¡la pasta no solo sirve para comerla!

Bueno, estos días estoy ocupada “muñequeando”, como dice mi marido. Estoy cosiendo alguna muñeca que me han encargado y quizás no pueda “bricolear”  tanto como me gustaría, pero ya os enseñaré lo que haga.
¡Nos vemos pronto!


Letrero de bienvenida


¡Hola!

Siguiendo con los adornos de Navidad, os quiero enseñar un letrero con el mensaje de Bon Nadal (Feliz Navidad, en catalán) y que he colocado en la entrada de casa.
Es un letrero hecho totalmente con materiales reciclados.

Los materiales que he utilizado son:
          Un trozo de madera que recogí en uno de mis paseos matutinos y que no sabía para qué lo haría servir, pero que me encantó cuando lo vi.
          Tres latas (estas eran de atún)
          Un trozo de corteza de árbol (recogida también en uno de mis paseos).
          Una rama de encina.
          Bolitas rojas de un adorno navideño que estaba roto.
          Cinta, flores secas y algún adorno navideño.
          Cuerda de yute
          Cola de carpintero, silicona caliente, taladro.
          Un bote de cristal, papel de cocina o un trozo de plástico.
          Pinturas Chalk Paint de Auténtico, en color blanco y turquesa.
          Cera de Autentico.
          Brochas y un cepillo o paño para abrillantar.
          Un tubo de papel de cocina vacío, un trozo de cinta de carrocero.
          Tres velas.

Paso uno: Pintad de color turquesa la madera, sólo por una cara. Dejad secar.
También hay que pintar, con el color blanco, las tres latas.
He hecho servir las pinturas de Auténtico Chalk Paint, que ya sabéis que me tienen enamorada.

Paso dos: Una vez seca la madera, pegad en la parte inferior las latas. Lo haremos con silicona caliente.

En este paso también realizaremos dos agujeros en la parte superior de la madera con el taladro, que nos servirán para pasar una cuerda y poder colgar el letrero.

Paso tres: Diluid con agua la pintura blanca, y pintad de nuevo la madera. Al estar diluida, no cubre tanto y deja ver el color base. De nuevo, dejad secar bien.

Paso cuatro: En un bote de cristal, poned cola de carpintero y la misma cantidad de agua,  mezclad bien.
Cortad un trozo de cuerda lo suficientemente largo como para escribir con ella el mensaje que queramos poner, y sumergidla en la mezcla de cola y agua que hemos hecho. Dejadlo unos minutos para que se empape bien.
Coged un trozo de papel de horno o un trozo de plástico y encima de él, empezar a escribir las palabras del mensaje. Es muy fácil de hacer, sólo se necesita un poquito de paciencia. Dejad secar. El papel o plástico sirven para que la cuerda, una vez seca, se pueda desenganchar con facilidad
Yo vi cómo se hacía en un blog que ahora no recuerdo cuál era (que mal me sabe), pero seguro que por la blogosfera podréis encontrar algún tutorial, si es que os hace falta.

Paso cinco: Aplicad una fina capa de cera a toda la madera con una brocha. Esperad unos quince minutos y pulid con un pincel o un paño.

Paso seis: Cerrad uno de los lados del tubo de papel de cocina con un poco de cinta de carrocero. Enganchadlo a la madera con la silicona caliente, atendiendo que la parte cerrada esté hacia abajo.

Coged el trozo de corteza y enganchadlo también con la silicona al tubo de cartón y a la madera.
Pasad la cuerda por los orificios que hemos hecho antes, para poder colgar el letrero.

Paso siete: Vamos a decorar: hay que poner las letras, las estrellas, corazones, etc. enganchados a la madera con silicona, de la manera que más nos guste.

Colocad unas cintas alrededor de las latas y adornad con flores secas. Colocad las velas en el interior.
Coged la rama de encina, pegar unas bolas rojas e introducidlas en el tubo de cartón, a modo de jarrón.

Y ¡ya lo tenemos! Listo para colgarlo en el lugar que más nos guste. 


Un arbol de Navidad de ramas secas

¡Hola!


¿Cómo van los preparativos de la Navidad?
Yo, como casi siempre, con retraso. Cada año me pasa igual. Por más que lo intento, no consigo tener las cosas acabadas con el tiempo suficiente para relajarme y disfrutar de los días festivos y de las fiestas con tranquilidad…. ¡Qué le voy a hacer!,

Bueno, continuando con la entrada anterior, os quiero enseñar el árbol de Navidad que he hecho para poner en el jardín.

Salí, sierra en mano, a recoger ramas secas, de esas que la tramontana, cuando sopla, hace caer.
Una vez seleccionadas unas ramas suficientemente rectas y largas, corté los trozos necesarios. Lo hice en el mismo sitio donde localicé las ramas, para llegar a casa menos cargada.


Corté trece trozos. Doce para hacer las ramas del árbol. Cada uno, unos centímetros más corto que el anterior, de esta forma, cuando construya el árbol, éste quedará de forma triangular, imitando la forma de los abetos.


El trece es el que servirá para hacer de tronco. Ha de ser lo suficientemente largo como para sostener las ramas y que quede un trozo para poderlo clavar en la tierra del jardín, o en un tiesto.



Para engancharlos, usé cola para sujetar un poco, pero lo importante fue atarlos con una cuerda. Usé cuerda de yute, que es muy rústica y queda muy natural.



Con unas ramas más finitas, hice una estrella para coronar el árbol. Corté cinco trozos iguales y los até por las puntas formando la típica estrella. La pinté con pintura plateada en espray para que quedase más navideña.


Con el árbol ya acabado, sólo faltaba clavarlo en la jardinera del jardín, poner las luces y la estrella.


Decidí que me gustaba cómo quedaba: sólo con las luces y sin ningún adorno, así que di el trabajo por terminado.

Ahora… a conectar las luces y ¡Listo! 


 ¡Hasta pronto!