La vida sigue igual….

¡Hola!
Ayer paseando me percate de una cosa y… hoy he vuelto a salir a pasear por el mismo lugar, pero con la cámara fotográfica en mano para poder captar lo que ha visto. 
No os creáis que sea algo raro, extraño, curioso, no, la cosa no va por ahí…. Hoy he hecho una foto casi idéntica a la que hice hace dos años…

Y es que a pesar de las guerras, los atentados, el hambre, los refugiados, de tener un país sin gobierno, y de los políticos…A pesar de las sequeras, la lluvia, el viento…. A pesar de que unos marchen, otros vuelvan, a pesar de que nos hagamos mayores… hay cosas que siguen casi imperturbables, que van cambiando poco a poco, tan  poco a poco que apenas somos conscientes de esos cambios… 

También me he dado cuenta de que hay gestos en mi vida que siguen siendo los mismos: recoger las flores silvestres que nos ofrece la primavera para alegrar un rincón de mi casa.
Aunque bien pensado, para vivir según qué cambios, prefiero quedarme con la rutina… Sobre todo si es tan hermosa como recoger estas bellas flores para alegrarnos un poco la vida.
Y es que a pesar de todo… como decía la canción: 
La vida sigue igual…

¡Nos vemos pronto!

Plantas y flores

¡Hola!

Hoy os quiero enseñar las fotos que hago de las flores y plantas de mi jardín y de las flores silvestres que encuentro en los márgenes del camino cuando salgo a pasear…
Ya os he comentado alguna vez que me gusta muchísimo fotografiar flores, hojas, hierbas… disfruto haciendo macros y pudiendo descubrir esos pequeños detalles que pasan desapercibidos al ojo humano y en consecuencia se nos escapan en el día a día.

Me gustaría poder hacer mejores fotos, aunque practicar es muy importante, la verdad es que una buena cámara también ayuda… y yo no tengo ni lo uno ni lo otro.

La cámara no es mala, pero tiene unos cuantos años y mucho trote,  ya empieza a fallar en algunas cosas importantes, como por ejemplo enfocar. Hay días que ella decide unilateralmente que no quiere enfocar primeros planos y solamente puedo disparar fotos de lejos… pero bueno, de momento, lo soluciono apagándola y dejando que repose un rato para más tarde intentarlo de nuevo… 

A veces funciona y puedo hacer las fotos que quiero, y a veces no  me queda otra cosa que esperar unas cuantas horas, o al día siguiente… No entiendo el porqué, pero hoy por hoy esto es lo que tengo y me voy apañando.

He hecho una poco de selección, he escogido unas cuantas de las muchas que disparo y aquí os las dejo…
Espero que os gusten.

¡Nos vemos pronto!


Flores de primavera

¡Hola!
Ya tenemos la primavera invadiendo nuestra vida y llenando de color los campos con una explosión de flores de brillantes colores.
Me encanta sentir el sol primaveral en la cara y ese calorcito que empieza a dejarse sentir y que hace que te sientas bien.

Ya os he dicho en más de una ocasión que me encanta el resurgir de la primavera y me encanta fotografiar las flores que voy encontrando en el paseo matutino  con mis dos perros.
Me encanta descubrir, mejor dicho, redescubrir, los botones que forman las hojas a punto de abrirse, las hojitas diminutas brotando de los árboles, las flores con el rocío de la mañana…

Y disfruto con ello. No me canso nunca de mirar y buscar en los márgenes para descubrir una nueva flor, hoja o planta que llame mi atención.
Y disfruto más cuando, después de recibir el obsequio de unas semillas, las ves crecer poco a poco.
Ya tengo ganas de verlas florecer.
De nuevo, ¡Gracias Myriam (de Libélulas en mi Desván)!!!

  ¡Hasta pronto!


De postre un bizcocho de chocolate y una jarrita de flores.

¡Hola! 
¿Sabéis? No me gusta la cocina, nada. Repito: No me gusta nada. He dicho.
El tener que hacer la comida cada día… lo odio. 
Tener que pensar que hacer para comer, para cenar… Me supera. 
Lo hago. Sí. ¿Qué remedio, no? E incluso, de vez en cuando, me da un arrebato y me entran ganas de hacer de cocinillas, porque, el que no me guste cocinar no quiere decir que no lo haga bien y hasta me salga la comida buena. 
Pues bien, ayer tarde me dio un arrebato de esos que me dan de vez en cuando y me puse a hacer un pastel. 
Sencillo. Un bizcocho. Relleno con mermelada de frambuesa y cubierto de chocolate. Nada del otro mundo y nada refinado ni tan bonito cómo todos esos que ahora están tan de moda hacer. El mío fue como los de antes, con una receta de hace veinte años apuntada en una libreta y siguiendo esos los pasos uno a uno.
Mi marido, cuando me vio en la cocina preparándolo, me preguntó: ¿Estás bien?… Y cuando lo probó dijo: En dos palabras: “Buen…nisimo” jajajaja. 
La verdad quedó muy bueno. 
De vez en cuando, hacer algo que no gusta, sin que sea una obligación, se convierte en un trabajo satisfactorio. ¿No os parece?
Otra cosa, ¿Os acordáis que os comenté que, ayer, durante el paseo matutino recogí unas las florecillas?
¿Sí? Pues este es el resultado: Un sencillo y pequeño ramito en una jarrita de leche. 
 ¡Nos vemos pronto!


Color amarillo otoño.

¡Hola!
Ya estamos en diciembre. ¡Cómo pasa el tiempo!
Los árboles ya han perdido casi todas las hojas, y, en mi minúsculo jardín y en el parque que hay al lado de casa, las hojas de los árboles que han caído son, en su mayoría, amarillas. Un amarillo brillante y luminoso.

Un amarillo alegre, aunque dicen que el otoño es triste… 

 Hoy no he podido aguantarme y he decidido hacer unas fotos. Cámara en mano he salido y me he paseado entre las hojas buscando hacer una buena foto.

Así que hoy me salto la entrada que tenia preparada y os muestro las fotos que he hecho.
Color amarillo… mucho amarillo.

Pero también hay rojos, blancos y marrones… De los frutos y bayas, las setas y los cardos secos.

Y alguna flor que se resiste a seguir floreciendo a pesar de que el frío empieza a llegar.

También pequeños brotes verdes que nos indican que todo sigue vivo.

El otoño está llegando a su fin, unos pocos días más y nos dejará con el frío invierno. Mientras tanto, os quiero dejar con un precioso poema de Juan Ramón Jiménez en el que describe el otoño con una bonitas palabras.

Esparce octubre, al blando movimiento 
del sur, las hojas áureas y las rojas, 
y, en la caída clara de sus hojas, 
se lleva al infinito el pensamiento. 
Qué noble paz en este alejamiento 
de todo; oh prado bello que deshojas 
tus flores; oh agua fría ya, que mojas 
con tu cristal estremecido el viento! 
¡Encantamiento de oro! Cárcel pura, 
en que el cuerpo, hecho alma, se enternece, 
echado en el verdor de una colina! 
En una decadencia de hermosura, 
la vida se desnuda, y resplandece 
la excelsitud de su verdad divina. 
Y eso es todo por hoy. ¡Nos vemos pronto!