Plantas y flores

¡Hola!

Hoy os quiero enseñar las fotos que hago de las flores y plantas de mi jardín y de las flores silvestres que encuentro en los márgenes del camino cuando salgo a pasear…
Ya os he comentado alguna vez que me gusta muchísimo fotografiar flores, hojas, hierbas… disfruto haciendo macros y pudiendo descubrir esos pequeños detalles que pasan desapercibidos al ojo humano y en consecuencia se nos escapan en el día a día.

Me gustaría poder hacer mejores fotos, aunque practicar es muy importante, la verdad es que una buena cámara también ayuda… y yo no tengo ni lo uno ni lo otro.

La cámara no es mala, pero tiene unos cuantos años y mucho trote,  ya empieza a fallar en algunas cosas importantes, como por ejemplo enfocar. Hay días que ella decide unilateralmente que no quiere enfocar primeros planos y solamente puedo disparar fotos de lejos… pero bueno, de momento, lo soluciono apagándola y dejando que repose un rato para más tarde intentarlo de nuevo… 

A veces funciona y puedo hacer las fotos que quiero, y a veces no  me queda otra cosa que esperar unas cuantas horas, o al día siguiente… No entiendo el porqué, pero hoy por hoy esto es lo que tengo y me voy apañando.

He hecho una poco de selección, he escogido unas cuantas de las muchas que disparo y aquí os las dejo…
Espero que os gusten.

¡Nos vemos pronto!


Teñir tela con Té.

¡Hola!

Para confeccionar la cara y extremidades de los muñecos de trapo, normalmente, utilizo una tela de algodón 100% en color natural. Pero últimamente cuando la compro, aunque dicen que no está blanqueada, cada vez es más blanca y…. ¡No me gusta! No me gusta porque los pobrecitos muñecos parecen albinos, jajajaja.

La única solución que ha cavilado mi cabecita es teñir la tela. Sí, pero parece más fácil de lo que realmente es. Porque no quiero teñir la tela de color rosa, o asalmonada para que parezca piel, más bien me gusta un tono amarronado,  pero que tampoco parezca sucio y que no sea muy oscuro que parezcan que se han tostado al sol…

Así pensando, se me ocurrió que quizás quedaría bien tiñendo la ropa con té.
Ya he utilizado esta técnica, pero normalmente lo hacía para teñir puntillas con lo que no me importaba demasiado si el color derivaba hacia el marrón más o menos tostado, así que antes de lanzarme a teñir la ropa quise hacer una prueba.

Dado que hay diferentes tipos de té, el resultado es diferente, así que realicé la prueba con cuatro tipos de té y una hierba: Té verde, Té rojo, Té negro, Té breakfast y Rooibos.

Tomé cinco tazas y puse la misma cantidad de agua a todas, un sobre de la infusión y trozos de tela cortada del mismo tamaño para así poder hacer la comparativa.

Herví el agua, puse el sobrecito y en unos pocos minutos, cuando ya había infusionado el té,  introduje la tela que previamente la había sumergido en agua.

La removí y la dejé bien sumergida para que el tinte actuara uniformemente, de lo contrario pueden quedar trozos con menor cantidad de color y al secarse hará el efecto de estar sucia. Pero ojo, que si lo que se quiere conseguir es ese efecto también se puede hacer.

Al cabo de tres horas, saqué los trozos de tela y los aclaré con abundante agua. Ya se apreciaban los diferentes tonos.

Todos habían quedado diferentes. Como ya sabéis en la ropa mojada los colores son más intensos, por lo que tendí los retales y los dejé secar.

Una vez secos, los planché para apreciar mejor el color. La verdad es que el resultado me gustó bastante aun que no hubiese una diferencia muy sustancial entre ellos.

El Té verde da como resultado un color caramelo y  el Rooibos un caramelo más intenso,  el Té rojo un tono asalmonado, Té negro  y el Breakfast tienden a marrón.

Ahora sólo me queda escoger el color que más me gusta y hacer el tinte a mayor escala: más té y más agua y lo más importante, para que el color quede bien fijado añadir sal y vinagre.

Y ¡Listo! Esto es todo por ahora.
¡Nos vemos pronto!

En un futuro próximo será … ¡Un chal!

¡Hola!
Bueno, bueno, sigo rescatando cosillas del armario.
Hoy he abierto otra bolsa y ¡Sorpresa! Me he encontrado con un chal que estuve tejiendo hace dos años y que no acabé.
Se trata de un echarpe más que de un chal. Es rectangular y una vez más lo tejí con un hilo de algodón que compré para hacer un chaleco para mi hija y como no lo hice me dio por confeccionarme un echarpe, pero me quedé a medias porque me faltaba hilo y… ¡No encuentro!
Hoy me decidido a buscar por internet para ver si hallo aunque sea una sola madeja para poder hacer los acabados.
En los extremos quería poner un fleco, pero al final me he decidido poner los rosetones redondos y cuadrados, que había empezado a confeccionar para el chaleco, y con ellos, cosidos entre sí, formar una cenefa.
Tiene buena pinta….
A ver si encuentro hilo igual y lo acabo.
En cuanto lo tenga listo os prometo enseñároslo acabado y bloqueado… y os pondré el patrón por si os gusta y os apetece hacerlo.
¡Nos vemos pronto!


Monederos por acabar…

¡Hola!

Os quiero enseñar unos monederos que tejí hace ya unos meses y todavía los tengo por acabar…
Sííííí, soy un desastre… pero no es lo único que tengo por acabar…. (Ya os lo enseñaré el resto otro día…jajajaja)
Hoy os enseño dos proyectos de monederos y un de neceser.

Son del mismo estilo que estos monederos y de estos  y de este estuche , o este otroque he ido confeccionando tiempo atrás, pero es que me gustan de este estilo. 

Para el estuche de color ocre he tejido una franja con punto de estrella. Es la primera vez que lo he trabajo y la verdad es que no es difícil y queda muy bonito.
Para el monedero marrón y turquesa he usado punto bajo, intercalando dos colores.

Y para el turquesa he trabajado el punto bajo con una franja a punto de conchas o punto abanico, como más os guste llamarlo, que además de sencillo de tejer queda muy bonito.

Ahora he de escoger unas telas para hacer los forros, que con las que tengo seguro que no me costará encontrar unas que me gusten.
También he de escoger boquillas, y es que tengo varios modelos y no se cuales elegir. 

Me gustan las de estilo vintage, por que parecen antiguas, pero creo que con el color de los hilos de los monederos quedan mejor las plateadas. 

Sí creo que son las que mejor quedan… ¿No os parece?

Cuando estén acabados os los enseñaré… espero que no pase mucho tiempo.

¡Nos vemos pronto!


Cómo forrar una libreta… y ¡Convertirla en única!

¡Hola!
Voy a explicaros cómo de dos pequeñas libretas usadas he hecho una y además con las tapas personalizadas.
Tenía dos libretas pequeñas, tamaño A6, es decir unos 10 x 15 cm, que estaban a medio usar y decidí convertirlas en una sola.
Lo primero que hice fue arrancar las hojas usadas, con esto reduje el grosor de las libretas y que resultara más sencillo poder hacer una.
Acto seguido quité las espirales, para ello y ayudada de los alicates estiré uno de los pequeños dobleces que tienen en los extremos y lo dejé en forma redondeada para facilitar la extracción. Después es fácil, sólo hay que ir girando el espiral con cuidado hasta que llega al final.
Cuando acabé de sacar las espirales, aparté las tapas  y junté las hojas de las dos libretas para formar un solo grupo, con cuidado de que no se movieran. Para evitar que se muevan se pueden sujetar con un clip de pinza o algo similar, aunque yo no utilicé nada, sólo tuve cuidado mientras las manipulaba.
Y llegó el momento de decorar las tapas.
El material que usé para ello fue:
  • Restos de papeles estampados y un sello de correos usado.
  • Un trozo de puntilla y de cinta zigzag (ondulina).
  • Regla, cúter y tijeras.
  • Cola blanca, un pincel, un poco de agua y un trapo.
  • Una aguja lanera y un palillo de pincho.
  • Y, evidentemente, la portada y contraportada de la libreta, o sea, las tapas.

Tomé las medidas de la tapa y añadí unos tres centímetros de más a todo alrededor y corté dos trozos iguales.  Estos centímetros de más por cada lado son los que servirán para hacer los pliegues hacia el interior.  
También hice unos cortes es las esquinas, cómo podéis ver en la fotos.
Preparé la cola, para ello puse tres partes de agua y una de agua y lo mezclé. La proporción la hice a ojo, ya que sólo es para que la cola no sea tan espesa y no cueste tanto extenderla.
Extendí la cola con un pincel sobre la tapa de la libreta y la coloqué encima del papel. Pasé un trapo por encima para que quedara bien adherido a la tapa y para que no quedaran burbujas de aire.  Después encolé las pestañas y las doblé hacia el interior.
Continué decorando la portada.
Para ello añadí un papel estampado con flores, un trozo de puntilla, un trozo de ondulina… a todas las medidas les añadí los tres centímetros por lado para poder hacer el doblez hacia el interior. Ah! Y le puse el detalle de un sello de correos usado, este era de un paquete que me llegó de China.
La parte interior, es decir, la otra cara de las tapas las forré con un trozo de otro papel. La medida de éste es medio centímetro más corto que la medida de la tapa.
Para dar un acabado perfecto, durabilidad y protección a la libreta extendí la cola por toda la superficie, exterior e interior. Di varias capas, creo recordar que al menos tres, si no fueron cuatro. Entre capa y capa esperé a que estuviese bien seco. A veces, al poner la cola, el papel se arruga,  pero no hay que preocuparse, a la que se seca vuelve a estirarse y queda perfecto.  La cola también le da un brillo satinado que a mí, personalmente me gusta mucho.
Cuando estuvo perfectamente seco, hice los agujeros, ya que habían quedado tapados por las capas de papel.
Para ello me ayudé de la tapa de la otra libreta, la  que no iba a utilizar, la puse encima de la tapa forrada y, primero con una aguja lanera para marcar los agujeros, y después con un pincho de madera, fui abriendo de nuevo los agujeros.
Solo quedaba volver a poner la espiral, poco a poco,  girando hasta llegar al final, doblar el extremo con unos alicates y … 
¡Listo!
Una libreta súper chula y además única. ¿Te animas a hacer la tuya?
Y si lo haces, ¿me la enseñarás?, ¿Si? ¡Gracias!
¡Nos vemos pronto!