Bolsa para la compra pegable.

 ¡Hola!

Últimamente me ha dado fuerte con las tres erres, 3R, (reutilizar, reciclar y reducir), llevo unos días que os he mostrado las prendas que he confeccionado reciclando otras.
Pero reciclar, reutilizar y reducir no es algo nuevo en mi, si no os podéis fijar en el blog; en él hay varios post en los que os enseño cosas que ha hecho reciclando unos materiales y reutilizando otros. Otro día podría hacer una recopilación, ya veré.
De momento hoy os quiero enseñar unas bolsas de la compra plegables. Ideales para llevar en el bolso, a punto de ser usadas en cualquier momento. Las hice para mis cuñadas.
Cuando están plegadas parecen un pequeño libro. Una vez abiertas las tapas se convierten en bolsillos. 
Las telas son del Ikea. ¡Bendito lugar! tienen unas telas estupendas a unos precios muy razonables. 

Voy a hacer un par de bolsas más. Una para regalarla a una amiga y la otra para mí. Lo que no sé es si repetiré la tela o las haré con otras. Tengo que experimentar. De todos modos, cuando las tenga hechas os las enseñaré y esperaré vuestra opinión. 


  De momento, ¿qué me decís de estas? ¿Os han gustado?

¡Nos vemos pronto!

Cesta para las pinzas de tender la ropa

 ¡Hola!
Sigo enseñándoos las cosillas que hice estas navidades. Y sigo con el reciclaje. 
Esta vez le tocó a unos pantalones tejanos. Sí, sí… ya sabéis que con ellos se hacen bolsos, estuches, cojines y un montón de cosas más, pues yo con una de las perneras y un trozo de loneta rayada he confeccionado un simpático cestito para poner las pinzas de tender la ropa. 
Esta vez el regalo ha sido para mi madre, que hacía muuucho tiempo que no le regalaba nada realizado con mis manitas. Es un detalle sencillito, pero resultón. ¿No os parece?
Corté un trozo de pernera de un pantalón y planché en toda la superficie fliselina gruesa. Es el secreto para que la cesta quede bien fuerte y tiesa.
Después cosí el bajo de manera que quedara una base cuadrada.
Escogí un trozo de loneta rayada y con él confeccioné una bolsa de las mismas medidas que la tejana. 
Las cosí entre ellas por la parte superior dejando un trozo para poderlas girar. Rematé la vuelta con una costura decorativa. 
La parte más divertida es la decoración. Yo opté por poner una cuerda y ropita tendida. Ésta la hice con retales a los que planché un trozo de fliselina para quedara más fuertes y los recorté con las tijeras de zigzag. 
¡Y listo! Cesto acabado.
Ah! Ya sabéis cómo me gusta cuidar los detalles, así que el envoltorio no podía ser menos. 
Un regalo bien envuelto dice mucho de quien lo regala pero también ilusiona a quien lo recibe, ¿no creéis? Para que no se chafara, rellené el interior papel craf arrugado. Y os preguntareis, ¿y las pinzas de la ropa que hay en el interior? Pues, muy fácil, es una fotocopia que hice de las que yo tengo en casa. 
Las puse en la impresora, las tape con un trapo y las fotocopié a color. Después solo tuve que poner la fotocopia encima del papel arrugado e  introducir la cesta en una bolsa de celofán transparente, atarla con un trocito de cuerda de cáñamo. Para acabar solo falta escoger un bonito papel de regalo.¡Y listo! 
¿Qué os parece? ¿Os animáis a hacer una vosotras? Si es así, no olvidéis de enseñármela. ¿Ok?
Además, caben un montón de pinzas.
¡Nos vemos pronto! 

Buff, cuellos con polar, para no pasar frío.

¡Hola!
Hoy os quiero enseñar otra de las cosas que confeccioné como regalos de reyes.

Se trata de unos buff. Pero no de unos cualquiera, no, son súper grandes para que cubran bien el cuello y la cabeza a modo de capucha, en el caso de que se quiera.

Están confeccionados con telas recicladas. Síííí… ¡Recicladas! Unos son unas perneras de pantalones, otros eran un jersey y un pañuelo tipo palestino. 

El interior es de tela de polar y lleva un cierre con una goma para poderlo ajustar al cuello en caso necesario.

Realicé dos buff para mis hermanos, otros dos para mis sobrinos y los dos restantes fueron un encargo de mi hija que los quería regalar a unos amigos.
En uno de los cuellos, en concreto el que realicé para mi sobrino pequeño, le pinté una moto con unas nubes que simulan el humo que sale del tubo de escape y,  en una  de esas nubes, le cosí un botón con su inicial.
 Para que os hagáis a la idea de cómo quedan puestos, me auto-fotografié con ellos, aunque las fotos son un desastre. De todos modos, os las pongo para que veáis que también hago cosas mal hechas, jajajaja

Con la bajada de las temperaturas, estos buff les irán de maravilla a sus propietarios.

Me tendré he confeccionar uno para mi, que nunca me acuerdo de regalarme cosas, ¿También os pasa a vosotras?
Bueno ¿Que os parecen? ¡Ya me diréis!
¡Hasta pronto!

Bufandas, cómo tranformarlas.

¡Hola!
Este año los Reyes Magos les han traído a mis sobrinas, entre otras cosas, unas bufandas customizadas por LaRoba. 

Son muy calentitas, suaves y ¡Divertidas! Estas, en concreto, son de Zara, de la sección de niños.
  Como eran demasiado anchas, las estreché. Una de ellas, al ser de doble cara, no me quedó más remedio que cortarla. La otra, la doblé por la mitad, a lo largo, e hice una costura a ambos lados para después poder girarla. También recorté los flecos que llevaban.
 A continuación, recorté las piezas de tela. Para ello, usé retales que tenia por casa y también trozos de una camiseta que reciclé. Una vez cosidas, les di la vuelta y las planché. 
Preparé trozos de ondulina en diferentes colores y anchos, cintas con madroños, trocitos de fieltro y unos botones con las iniciales de las niñas. 
Una vez listo, sólo faltaba aplicarlo a las bufandas y disfrutar con el resultado tan colorido. 
Os he de confesar que la idea no es mía, lo vi en Pinterest, me gustó y decidí ponerla en práctica.
¿Qué os parecen? Divertidas ¿No?
¡Hasta pronto!

¡¡¡Se acabaron las fiestas!!!

 
¡Hola!
¡Por fin se han acabado las fiestas!
Mira que me gustan, pero al final siempre me pasa lo mismo, me agobio ¡y mucho! ¿Por qué? Pues porque quiero tener la casa impecable, recogida, limpia, decorada para la ocasión, que no falte ni un sólo detalle… Y, ¿qué es lo que pasa? Pues que no está tan impecable, ni tan limpia… Eso sí, decorada para la ocasión, sí que lo está, y para muestra… Aquí os dejo unas fotos.
Ya sé que no pasa nada, que la gente que viene por casa son la familia y los amigos, y que no se van a poner a criticar ni a hablar mal de mi si no está como los chorros del oro. Ya sé que mi casa no va a salir en ninguna revista, pero… ¡Soy así!
De todos formas, estos agobios me pasan siempre, pero en estas fechas se multiplican por mil…¡Qué digo! ¡Por diez mil!… Y se suma el querer confeccionar cosas para poder regalar a la familia, y los pedidos, y que viene la familia a casa, y que nos juntamos un regimiento a dormir, y que si sábanas, que si edredones, mantas por aquí, toallas por allá, manteles y muuuchas servilletas… Unos que llegan, otros se van… Los perros dando vueltas sin saber qué pasa… Risas, abrazos, besos… Bienvenidas y despedidas…
Y, ¿Qué pasa? Pues que no llego a todo, y que hay quien se ha quedado sin regalo el día de Reyes, aunque, les llegue unos días más tarde….
¡No tengo vergüenza! Y encima os lo explico.
Pero todo vuelve a encauzarse. Todo vuelve a la normalidad.
El día a día me arrulla para seguir con mi vida, la de siempre: la de subir la persiana por la mañana y encontrar un nuevo día en el que descubrir y aprender algo nuevo. Un nuevo día de no parar de hacer cosas para llegar a la noche cansada y, ¿por qué no? Feliz y agradecida por poder haber hecho algo que me gusta y me llena.
¡Nos vemos pronto!