El Señor y la Señora Egg-Cup.

¡Hola!

Sigo mostrándoos cosillas que hice hace un montón de años con ayuda de mi hija.
Esta vez se trata de unas hueveras y, al igual que la gallina y el pato, también hace más de quince años que las hicimos.
Recuerdo que las compramos expresamente para decorarlas. La idea era hacer otra cosa, no recuerdo muy bien qué,  pero no sé muy bien el porqué acabaron convertidas en el Señor y la Señora Egg-Cup.
Los he apellidado así porque él me recuerda a un escocés por el gorro, aunque por el bigote también podría ser francés jajaja.  
Los detalles están hechos con pasta de moldear de secado al aire.
Primero hicimos todos los detalles y los dejamos secar. A continuación, los enganchamos a las hueveras,  y finalmente las pinté con pinturas acrílicas.
El tiempo ha querido que el color de alguna de las piezas se haya trasformado en otro ¡Mirad las narices! ¡Son amarillas! Jajaja…
¿Os gustan como quedaron? ¿Consideráis que es una buena idea transformar unas simples hueveras de loza en personajes decorativos? Quizás no sirvan como hueveras, pero sí para guardar pequeñas cositas. ¿No?
¡Estos personajes me acompañan desde hace tanto que los considero miembros de mi familia!

¡Nos vemos pronto! 

La gallina y el pato.

¡Hola!
¿Qué os parece esta gallina? Ja ja ja.


Fea ¿Verdad? ¿Y el pato? Tres cuartos de lo mismo. 
Los hice con mi hija Mariona cuando ella debía tener trece o catorce años -ahora tiene veintiséis.
Están realizados con pasta de moldear de secado al aire. La compré en una tienda de manualidades y, por aquel entonces, para mí, era una auténtica novedad.
Ella me ayudó a moldear. Una bolita para la cabeza, dos más chiquitas para los ojos, las plumas, el pico…
Cuando estuvieron secas, yo me dediqué a colorearlas con pinturas acrílicas. Intenté poner muchos detalles y mucho color.
Todo lo pinté a mano alzada y con paciencia. De todos modos, si los volviera a hacer, cuidaría más los detalles. Es lo que tiene la experiencia, que nos vuelve un poco más perfeccionistas.


El estampado que pinté es un poco del estilo clásico de las telas provenzales…
Con el tiempo se han descolorido un poco unas partes más que otras, y se han ido rompiendo las plumas, la cresta… Pero van sobreviviendo al paso del tiempo.

Y eso es todo por hoy, espero que os haya gustado


¡Nos vemos pronto!


Pasta de sal.

¡Hola!
Os quiero enseñar unos muñequitos de pasta que hice la friolera de dieciséis o diecisiete años, o quizás alguno más, porque no soy capaz de recordar cuando los realicé…
Se trata de unas figuritas de unos ositos y una conejita creados con pasta a la sal, y después pintados  y decorados a mano.
No sé si conocéis esta pasta.

Se hace amansando harina, sal y agua hasta que quede fina y moldeable. El inconveniente es que, una vez realizado el trabajo que queramos hacer, se ha de hornear hasta que se cueza.

Una vez cocida y fría ya se puede pintar.

También se puede colorar la pasta antes de trabajar con ella, y después hornear.

Y, cómo no podía ser de otra forma, con lo que me gusta experimentar y aprender cosas nuevas, probé de las dos maneras.

Los ositos los realicé con la pasta coloreada.

La conejita la pinté una vez horneada.

¿Qué os parecen?

Están un poco viejecillos y empiezan a estar bastante agrietados. Para poder hacer estas fotos, enganché algún trocito con cola.  Me da penita que ya se vayan desmoronando… ¡Pero es que el tiempo pasa factura a todos!

También hice una conejita bailarina, pero la tiene mi hija colgada en la pared de la habitación de su casa. Le he de pedir que haga fotos.

Buscaré la receta y os la pasaré, por si os apetece probar.
¿Os gusta la idea?

¡Hasta pronto!

Girasoles… y otras flores

 ¡Hola!
Aunque estemos en verano, por nuestros campos, senderos, caminos, montes y montañas, las plantas continúan floreciendo.
Las hay diminutas que casi, casi,  pasan desapercibidas.
Azules, blancas, amarillas…
Rosas silvestres, malvas y cardos…
Dientes de León: piensa un deseo, sopla fuerte para que vuelen sus semillas y… seguro que se cumplirá.

Amapolas rojas y amapolas lilas…
Algún Iris perdido entre matorrales…
Y ya no hablamos de las que florecen en los balcones y jardines que tenemos en casa…
Hasta los cactus y plantas crasas nos alegran la vista con sus flores….
Y qué decir de los frutos rojos, dulces y sabrosos de las fresas del bosque…
Pero yo creo que la flor reina del verano es el Girasol.
Los campos sembrados de girasoles son un espectáculo para la vista.
Cada año me maravillo con ellos, y hago fotos y fotos y más fotos.
Y, cómo no podría ser de otra manera -y os lo explico con la boca pequeña y muy flojito-, cojo unos cuanto para poner en un jarrón y decorar así mi casa.
Eso sí, procuro coger los girasoles que crecen fuera del campo, en los márgenes; aunque no es excusa, y sé que no se puede ir robando por los sembrados… ¡Pero es que son tan bonitos!
¿Os habéis fijado en el centro de las flores? Hacen unas formas preciosas.

¡Hasta pronto!

¡¡¡ Un paquete de Mallorca!!!

¡Hola!

¡Esto del mundo bloguero es sensacional!
Un buen día, sin saber bien por qué, abres un blog y empiezas a escribir y subir fotos de las cosas que haces.  Empiezan leyéndote la familia, los amigos… Poco a poco va llegando a los amigos de los amigos y, sin saber  muy bien desde qué momento ni porqué, empiezan a seguirte un montón de personas.
A su vez, tú haces lo mismo: porque alguien lo ha comentado, porque lo has encontrado por casualidad, porque… por el motivo que sea, acabas teniendo unos cuantos blogs en tu lista de preferidos. Algunos, incluso, se hacen imprescindibles.
A veces te dejan un comentario en una entrada. Sientes curiosidad. Entras en su blog y, sin motivo aparente te enganchas a él, y empieza una relación de pequeños comentarios en los post que vamos añadiendo en nuestros respectivos blogs.
Lo mejor de todo esto es que llegas a tener una relación de complicidad con personas a las que no has visto nunca y que quizás no vayas a conocer jamás.
Pues bien, esto es lo que me ha pasado con Myriam de LIBÉLULAS EN MI JARDIN
Un día dejé un sencillo comentario en una entrada que hizo,  en la que nos enseñaba, entre otras cosas, unas florecitas azules muy bonitas que tenía en su jardín (AQUÍ).
De hecho, sólo le pregunté el nombre de las flores.  
Como respuesta obtuve el ofrecimiento de enviarme algunas semillas para que las pudiera plantar en mi jardín… Lo acepté, le envié mi dirección y esto es que lo he recibido hace apenas unos pocos días.
Dentro de un sobre verde de correos había un pequeño paquete.
Dentro de éste, una carta, un pequeño botecito con una etiqueta: Semillas Jardín Japonés, y una caja preciosa de tapa a cuadritos rosas sobre una base azul floreada… ¡Qué emoción!  ¿Que habrá en su interior?
 Más flores ¡Me encantan! Pero estas son de tela y están realizadas con la técnica del origami. 
¡¡¡Ya las he estrenado!!!

Pequeños detalles que hacen a las personas grandes.
¡Gracias Myriam!


¡Nos vemos pronto!