Cajas de fresas recicladas.

lunes, 23 de junio de 2014

¡Hola!

Hoy os quiero enseñar cómo reciclar unas cajas de fresas, esas que son de madera, pequeñitas y fuerte. Sí, sí, esas que cuando las tenemos en la mano, pensamos que es una pena tirarlas. 
Yo guardé tres iguales y decidí darles una nueva vida. Haciendo un resumen muy rápido, las pinte y forré, y ahora me sirven para tener material de costura bien ordenadito a la vez que decoran la estancia.

Os explico cómo lo he hecho.

Material utilizado:
-          Cajas de madera.
-          Pintura Chalk Paint en diferentes colores.
-          Imprimación para madera.
-          Barniz incoloro satinado.
-          Pinceles, tijeras, cúter, cola.
-          Cartón (yo he usado cajas de cereales).
-          Papel de regalo (lo compré en Casa).


Empecé dando una capa de pintura color beige que tenia por casa, que sirvió como imprimación y para tapar las letras que llevan las cajas. Como después pintaremos encima, no importa el color que se haga servir.
Seguí dando una segunda capa con la pintura definitiva, en este caso usé la Chalk paint. Cómo tenía tres cajas, decidí pintar cada una de un color. Creí que era necesario, y le di una segunda capa.
Cuando la pintura estuvo seca, pinté unos topitos en los laterales de las cajas.

La manera de hacerlo es muy fácil: Ponemos un poco de pintura en un recipiente plano (yo usé la tapa de un bote), mojamos la parte trasera de un pincel en la pintura, lo aplicamos sobre la superficie que queremos pintar apretando un poquito a la vez que hacemos un pequeño giro, levantamos con cuidado el pincel y… voilà el topo ha quedado pintado. 
Recorté unos cartones a la medida de la base de las cajas y de la de los laterales (hice servir unas cajas de cereales que fui guardando para la ocasión).
También recorté el papel de regalo dándole unos centímetros de más que a los cartones.

Encolé el papel de regalo a los cartones forrándolos de la misma manera que se forra un libro. 
El siguiente paso fue encolar las piezas de cartón forradas a la caja. La cola que hice servir es la cola de carpintero o cola blanca que rebajé con un poco de agua.
También me decidí en forrar la base exterior de la caja, pero tengo que confesar que, como usé un papel muy fino, al encolarlo quedó algo arrugado… Por suerte, es la base y no se ve. 
Y para acabar, cuando se secó y comprobé que había quedado bien encolado, di una capa de barniz incoloro satinado por todos lados, sí, por todos: el exterior de la caja incluida la base, pero el interior y laterales, encima del papel, también. De esta forma, queda más fuerte y protegido. 
Y eso es todo, espero que os guste el resultado y os animéis a hacerlo. 
¡Nos vemos pronto!


2 comentarios :

  1. Molt boniques, m'agraden amb tant de color. Petons.

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    Respuestas
    1. Gracies Lourdes, la llàstima és que quan son plenes no es veu el estampat. Quina pena.
      Gracies, un petó.

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Muchas gracias por tu comentario,

Vicky

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