Un arbol de Navidad de ramas secas

¡Hola!


¿Cómo van los preparativos de la Navidad?
Yo, como casi siempre, con retraso. Cada año me pasa igual. Por más que lo intento, no consigo tener las cosas acabadas con el tiempo suficiente para relajarme y disfrutar de los días festivos y de las fiestas con tranquilidad…. ¡Qué le voy a hacer!,

Bueno, continuando con la entrada anterior, os quiero enseñar el árbol de Navidad que he hecho para poner en el jardín.

Salí, sierra en mano, a recoger ramas secas, de esas que la tramontana, cuando sopla, hace caer.
Una vez seleccionadas unas ramas suficientemente rectas y largas, corté los trozos necesarios. Lo hice en el mismo sitio donde localicé las ramas, para llegar a casa menos cargada.


Corté trece trozos. Doce para hacer las ramas del árbol. Cada uno, unos centímetros más corto que el anterior, de esta forma, cuando construya el árbol, éste quedará de forma triangular, imitando la forma de los abetos.


El trece es el que servirá para hacer de tronco. Ha de ser lo suficientemente largo como para sostener las ramas y que quede un trozo para poderlo clavar en la tierra del jardín, o en un tiesto.



Para engancharlos, usé cola para sujetar un poco, pero lo importante fue atarlos con una cuerda. Usé cuerda de yute, que es muy rústica y queda muy natural.



Con unas ramas más finitas, hice una estrella para coronar el árbol. Corté cinco trozos iguales y los até por las puntas formando la típica estrella. La pinté con pintura plateada en espray para que quedase más navideña.


Con el árbol ya acabado, sólo faltaba clavarlo en la jardinera del jardín, poner las luces y la estrella.


Decidí que me gustaba cómo quedaba: sólo con las luces y sin ningún adorno, así que di el trabajo por terminado.

Ahora… a conectar las luces y ¡Listo! 


 ¡Hasta pronto!

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