Recuperar una vieja caja metálica


¡Hola!

Hoy os voy a enseñar cómo transformé una vieja caja metálica que compré en un almacén de almoneda de mi pueblo. 
Mi primera idea fue intentar volver a dejarla  tal y como era originalmente, es decir, quitar el óxido y pulirla para que recuperara su antiguo estado.  De hecho empecé a hacerlo, pero no me gustó cómo iba quedando, así que decidí hacerle  un cambio radical y opté por pintarla y decorarla. 

El material que usé fue:

– caja metálica, evidentemente
– lana de acero de restaurador, o estropajo metálico,
– esmalte satinado en color rojo inglés,
– barniz mate incoloro,
– papel de regalo,
– cola blanca o de  carpintero,
– cuerda de sisal,
– pistola de silicona caliente.

Primer paso: Con la lana de acero, o en su defecto con un estropajo metálico grueso, froté bien la caja por todas las partes para quitar el óxido. Insistí sobre todo en los rincones y las juntas, ya que es allí donde más se acumula. 

Segundo paso: Repasé de nuevo la caja frotando con la lana de acero fina. Con este paso se consigue que el metal quede fino y suave, y al mismo tiempo preparado para poderse pintar.


Tercer paso: Lavé la caja con agua y jabón para quitar todo el polvo de óxido que había caído, ya que si no se quita bien, al pintar quedan unos granitos. Después la sequé, primero con un trapo y luego con el el secador con el aire caliente para que no quedara humedad y volviera a salir óxido.

Cuarto paso: Pinté la caja con el esmalte de color rojo inglés. Escogí un esmalte al agua para que me resultara más fácil la limpieza de los pinceles. Para evitar demasiado brillo, decidí usar un esmalte satinado. No fue necesario darle imprimación gracias a la profunda limpieza del óxido que hice.
Quinto paso: Una vez seca la pintura, forré el interior de la caja. Para ello, tomé medidas y saqué el patrón en una hoja de diario. Cuando comprobé que quedaba bien, pasé a cortar el papel de regalo. 
Para el exterior y la tapa procedí de la misma manera. 
Sexto paso: Con un pincel extendí la cola blanca en la caja y en el papel. Esperé un poquito a que el papel absorbiera la cola y lo apliqué en la caja ayudándome con una espátula, de manera que quedara bien enganchado y se eliminaran las burbujas de aire que pudieran haberse formado. Esperé a que se secara completamente antes de seguir.
Séptimo paso: Ayudándome con la silicona caliente, enganché la cuerda de sisal alrededor de la caja y también en la tapa. 
Octavo paso: Para finalizar, apliqué una capa de barniz mate, pero sólo en el papel y la cuerda, evitando de no pasarme para que el barniz no quedara sobre la pintura.
El barniz sirve para proteger el papel y la cuerda, darle consistencia; y al mismo tiempo para que sea más fácil de limpiar, ya que se puede pasar un trapo húmedo si se desea.
¡Y ya está! Aquí teneís el resultado.


Bueno, así es cómo yo lo hice, espero que os guste y sirva de inspiración para poder decorar vuestras cajas. 
 

7 comentarios en “Recuperar una vieja caja metálica

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