De caja de vino a botiquín…

 

Hará unos dos años que unos amigos italianos nos regalaron una botella de vino ENORME, pero cuando digo enorme, es por que es enorme de verdad, una botella de ¡cuatro litros!, que tuvimos que beber entre muchos y nos duró unos cuantos días.

Y aquí tenéis la prueba, le hice una foto al lado de una botella “normal”…

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Bueno, pues a lo que iba, la botella iba dentro de una caja de madera que -en cuanto la vi- se me abrieron los ojos porque ya estaba ingeniándo el uso que le iba a dar.

Después de todo este tiempo guardada en un rincón del garaje de casa, este verano le tocó el turno para ser reciclada -nada más y nada menos- que en un botiquín que colgaré de la pared y así tendré a mano el material para las primeras curas y los medicamentos de más uso.

Pasos que seguí para convertir la caja de vino en botiquín:

Primero:  Lijé bien la caja por dentro y por fuera y le di dos capas de pintura. El color que escogí es blanco antiguo.

Segundo: Puse en el interior un par de estanterías que las hice con unos retales de chapa de madera de medio centímetro más o menos de grosor. En la puerta hice, con la misma madera, dos departamentos estrechos para poder poner las tijeras, pinzas, etc.

Tercero: Forré las estanterías con papel muy fino de Decopatch, que es especial para hacer decoupage, y para que quedara más resistente les di una capa de barniz transparente.

Cuarto: Decoré la puerta. Para ello dibujé frascos, botes de pastillas, unas tijeras, el termómetro, etc.  El dibujo ha de ser sin detalles. ¡Ah! y también puse lo que es, es decir Botiquín, pero en catalán que se dice Farmaciola

Quinto: Pinté el dibujo con pinturas para vidrio, de esta manera queda como vitrificado y transparente.

 Sexto: Marqué con un rotulador permanente los detalles y cuando se secó, le di una capa de barniz incoloro para protegerlo.

¡¡¡Y eso es todo!!!


Tutorial: Haciendo trapillo


¡Hola chicas!

Hoy os traigo una entrada un poco diferente. Se trata de un tutorial, mi primer tutorial: “Cómo hacer trapillo”.

Hace tiempo me encontré con un tutorial que enseñaba a hacer trapillo con camisetas viejas. La blogosfera está llena de estos y otros tutoriales, así que me pareció una buena idea y fui guardando camisetas para, por fin, este verano darles una segunda oportunidad transformándolas en trapillo.

¿Que cómo se hace?  Supongo muchas de vosotras ya lo sabréis, pero tampoco está de más que os explique cómo lo he hecho yo por si todavía hay quien no lo sepa …

1.  Se necesita unas tijeras y las camisetas que vayas a usar. Si son de algodón y tubulares mejor, el trapillo será perfecto; pero la verdad es que yo me he apañado con lo que tenia.

2.  Estiramos la camiseta sobre una superficie plana y cortamos el dobladillo inferior.

3.  Cortamos también en línea recta por debajo de las sisas de las mangas. Así queda separada la parte superior con las mangas, lo que desecharemos;  y el resto que es con lo que haremos el trapillo

4.  Ahora iremos cortando el cuerpo de la camiseta en tiras de 1,5 a 2 cm de ancho pero sin llegar al final. Se deben dejar unos tres centímetros, más o menos.

5.  Una vez cortadas todas las tiras, viene la parte que hará que la camiseta quede convertida en una sola tira de trapillo.

6.  Abrimos la camiseta y nos ponemos la parte que no se ha cortado hacia arriba.

7.  Hacemos un primer corte en diagonal.


 8.  S
eguimos cortando,  uniendo cada corte con el siguiente del lado opuesto.

9.  Cuando acabemos de cortar tendremos una única tira de trapillo.

10.  Antes de enrollar la tira tenemos que estirarla. Al hacerlo, vemos que se enroscan los laterales.

11.  Ahora ya podemos hacer un ovillo.

12.  Cuando tengamos varios ovillos hechos, ya nos podemos poner manos a la obra: buscamos un ganchillo para trapillo y ya estaremos listas para empezar nuestra labor.

¡Yo ya he empezado a tejer! Quiero hacer una alfombra.


Y esto es todo, espero que la explicación os sirva de algo, y, si lo ponéis en práctica, podríais compartir alguna foto con todas nosotras. 




Dos años ya!!!!

¡Si, si! Hoy hace dos años que empezaron mis andaduras por el mundo bloguero….

Era un 20 de septiembre de 2011,  y casi obligada por mi hija Mariona… jajaja si ella me insistió en que abriera un blog para poder mostrar las cosas que hacía, y no me arrepiento de haberlo hecho. 

Es una experiencia muy recomendable. Conoces personas de otras ciudades, pueblos y países; visitas sus mundos, sus manualidades, sus labores; lees sobre lo que piensan, lo que piensan, lo que les pasa; sus pasiones, compartes las tuyas; y se establecen lazos que a veces son unilaterales, ya que la otra persona desconoce que estás  al otro lado del ordenador. En otras ocasiones nacen amistades, que crecen a partir de compartir gustos, pasiones y … ¡¡¡problemas informáticos!!!.

Estoy contenta, muy contenta por haber llegado hasta aquí, a pesar de no estar tan a menudo como quisiera. Por eso, no voy a desfallecer, sino que pienso seguir con mi trabajo en el blog y seguir mostrándoos lo que hago. ¿Quién sabe? Quizás algún día tome un rumbo diferente. Lo desconozco. Y lo digo por no estar callada por que la vida tantas vueltas y vueltas… es un no parar. Y quien me dice a mí que el día de mañana me dedique a otras cosas con el mismo cariño y devoción, y os la muestre a vosotros y el blog se vaya transformado…

Transformando… transformando, sí… Quizás os hayais dado cuenta -o quizás no-, pero he modificado algunas partes del blog. Gracias a la gente maravillosa que hay detrás de muchos de ellos, he podido aprender a personalizarlo. Durante unas semanas, empleando muuuuchas horas para actualizar el blog, ¡ y todavía me queda mucho por delante!

Por ahora, aquello que podéis ver es lo siguiente. Por una parte, he cambiado el color, los márgenes, el diseño; he añadido las páginas, los botones de las redes sociales para poder subscribiros, entradas relacionas, aquellas entradas más populares.Por otra,  he creado un botón para subir al principio del blog; he reorganizado las etiquetas, las entradas; he añadido el traductor, la barra de búsqueda…. entre ottras cosas. Además,  he actualizado la cuenta de Flickr y Pinterest. ¡Uff!  
Y todo ello gracias a vosotras y a todas y todas las personas que hay detrás de esos blogs, quienes nos enseñan sus elaboraciones desinteresadamente. 

Esto es lo que me gusta de los blogs: saber que detrás de ellos hay personas buenas personas que comparten su saber con otras miles, que ni siquiera conocen, sin esperar nada a cambio.
Gracias, a todos y todas que estáis ahí detrás; os doy las gracias por lo que me habéis enseñado y lo que seguiré aprendiendo.

Por último, he elaborado unos collages con una pequeña muestra de todo aquello pulicado durante estos dos años. Espero que os gusten. 
¡Cuidaros mucho, nos vemos en breve!

Renovando la tabla de planchar.

¿Hola…? ¿Hay alguien por aquí…?
Quiero pedir disculpas por enésima vez, por tardar tanto en escribir. No tengo vergüenza, tres meses y medio… Lo sé, lo reconozco. Ha pasado todo el verano, y yo sin aparecer por aquí.
Pero es que la verdad más verdadera es que el tiempo vuela, y cuando tienes muchas cosas para hacer… pues eso, ¡que se va volando!
Pero no penséis que he estado ociosa, no, nada de eso, he hecho cositas, y sobre todo he estado estudiando y aprendiendo. He hecho un cursillo de diseño gráfico y otro de fotografía.  A ver si a partir de ahora lo pongo en práctica y se nota…
También os he estado siguiendo -a las de siempre-,  y descubriendo a través de vosotras otros blogs, que son geniales. No me he perdido nada de lo que explicitabais.
Bueno, bueno, poco a poco os iré poniendo a día.
Hoy os traigo un entrada del cambió radical que sufrió mi tabla de planchar.
La pobrecita estaba algo destartalada. La funda estaba… bueno… mirar las fotos y juzgad por vosotras mismas.
Hacer una funda nueva es súper fácil, y lleva un ratito.
También cambié el muletón que lleva debajo de la funda, para que esté más mullida.

Ahora ha quedado súper alegre y ¡hasta parece que plancho mejor!